Intenta, practicamente cada instante, dejarlo ir. Sacarlo? simular su inexistencia. Pretender que su estadío nunca ocurrió. Desengañarse y comprender la indiferencia, hacerse fuerte sobre la marcha y crecer.
Se habla de de borrar huellas, suprimir palabras, desalojar recuerdos, reprimir gestos. Desasrmar costumbres, desarticular pensamientos. Desafinar vicios desenmarañar acuerdos. Evitar miradas, lugares y sentimientos.
Recontruye una personalidad, tira abajo una errada? Una obsoleta, una que ya no cuadra.
Se trata de encontrar un eqilibrio, entre la pena y la ira... La pena no permite ser. Se filtra en cada silencio, en cada espacio en blanco, en cada sentimiento. Crea, por si misma, puentes con cada pensamieno, y se ascia sin permiso con todo movimiento. Se hace presente en el estómago, en los ojos y en el pecho. Presiona oprime, sofoca.. Si pena no es, no está, solo pena.
La ira no le permite pensar, ni razonar, tampoco ver con claridad. Por lo que logra abstenerse de pensar. No se acuerda, si no recuerda no piensa, no mastica y no pena.
Pero, cuál es el centro? Dónde se encuentra el equilbrio verdadero?
No vale la pena pensar si no se llega a nada, no tiene que ser necesariamente bueno. No tiene sentido seguir dando vueltos en eso. Quiere un fin. Le pone un fin al duelo.
Lo que no significa que la Ira sea algo bueno, se alimenta maquinando feos sentimientos. Algo en algún momento fue bueno, hoy ni el recuerdo.
En ese lugar que mira, en esa frase que reprime,
En ese gesto que deshecha, en el sentimiento que elimina.
Está en cada espacio lleno de vacío, que quiere vaciar
por completo, para no sentirlo en lo más mínimo.
Ocultarse no detiene el tiempo, los papeles se juntan. Te revienta el cerebro!
viernes, 27 de agosto de 2010
domingo, 22 de agosto de 2010
Figuras retóricas
Se encontraban hechos un ovillo de carne sobre el suelo de la cocina, enredaban sus rodillas con sus brezos y temblaban como una hoja.
Uno miraba fijo hacia la mesa, la mesa estaba a unos dos pasos de él, sí, estaba en la mesa. En la mesa, esa mesa tan próxima a él, tan cerca. Si salta de la mesa lo va a atrapar. Que se quede en al mesa... Si me muevo más me va a ver. Que se quede ahí. Mejor que se quede en la mesa. Si. No... es la mesa en la que como. Es MI mesa, qué está haciendo ahí? Piensa que no lo veo? Yo lo veo. Está en la mesa. Sus ojos parecían querer salirseles de las cuencas, parecían querer salir y que rodar por la mesa.
A su lado, él estaba conteniendo espasmos. Su cerebro enviaba señales a sus músculos, los sentía; podía reconocer cada impulso eléctrico, pero se quedaban ahí, como un cable pelado despilfarrando electrones por acá y por allá. Se encontraba paralizadamente inquieto.
¿Dónde quiere irse? A cualquier lugar, menos al patio. ¿Qué hace él en el patio? Hay Sol, es amarillo, me tiñe todo. Ese color empalagoso... No, no puedo ir afuera. El sol lo quema, la piel se quema con el sol. Habría que cerrar esa ventana, o la cortina. Las gotas del gigante salpican el farol y se reflaja en la masada de granito. El reflejo es amarillo, como el Sol. Por qué? Por qué tiene que hay Sol? No me va a tocar. Voy a encontrar el lugar justo, en donde el no llega. No me va a tocar, no me va a manchar la ropa, es la más linda que tengo, es la única que no me puedo sacar. Y es mía, no es de él... Que el Sol se quede ahí, por qué quiere mandarme? Por qué quiere mi piel?
Uno no quita los rayos X de la mesa; el otro, mira hcaia todos lados, no deja las neuronas quietas.
La talba cuadrupeda que sostiene el alimento de tantos desaparecidos, esa tarde, comienza a caminar hasta meterse debajo de sus párpados. Perpadea y no: La mesa sigue ahí. Quieta, pero... eso sigue ahí. Sobre ella. Y lo va ver. Me va a ver, si me quedo acá me va a ver, me tengo que ir. Si, ahí no me va a atrapar, es muy grade ese espacio para verme solo a mi.
Mientras tanto, la pobre estatua atrapada en sus congelados movimientos, planea el plan de escape. El inmovil muchachito amaga... Si salto rápido no me va a tocar, está tan cerca...casi que me toca, me apuro y me salvo.
No me va a perseguir hasta ahí, reflexiona.
En un fugaz momento de lucidez mental, sus cabezas cambian cruzada y radicalmente de dirección. Toda la quietud, la frenética estática que enfrascaba su cuerpo, se convierte en energía a la velocidad de la luz.
Las conecciones mal terminadas entre sus músculos y su cerebro se reparan. Logra embarcar cada electrón en una misma empresa: Se agazapa un poco, y con un impulso casi irreal se eleva en el aire para aterrizar sobre...
El primero, destroza la puerta y termina estampado contra la enredadera, empapado en luz, envuelto en tranquilidad. El segundo hace volar cada silla con su salto, y aterriza sobre la mesa, desbordando éxitos.
Uno miraba fijo hacia la mesa, la mesa estaba a unos dos pasos de él, sí, estaba en la mesa. En la mesa, esa mesa tan próxima a él, tan cerca. Si salta de la mesa lo va a atrapar. Que se quede en al mesa... Si me muevo más me va a ver. Que se quede ahí. Mejor que se quede en la mesa. Si. No... es la mesa en la que como. Es MI mesa, qué está haciendo ahí? Piensa que no lo veo? Yo lo veo. Está en la mesa. Sus ojos parecían querer salirseles de las cuencas, parecían querer salir y que rodar por la mesa.
A su lado, él estaba conteniendo espasmos. Su cerebro enviaba señales a sus músculos, los sentía; podía reconocer cada impulso eléctrico, pero se quedaban ahí, como un cable pelado despilfarrando electrones por acá y por allá. Se encontraba paralizadamente inquieto.
¿Dónde quiere irse? A cualquier lugar, menos al patio. ¿Qué hace él en el patio? Hay Sol, es amarillo, me tiñe todo. Ese color empalagoso... No, no puedo ir afuera. El sol lo quema, la piel se quema con el sol. Habría que cerrar esa ventana, o la cortina. Las gotas del gigante salpican el farol y se reflaja en la masada de granito. El reflejo es amarillo, como el Sol. Por qué? Por qué tiene que hay Sol? No me va a tocar. Voy a encontrar el lugar justo, en donde el no llega. No me va a tocar, no me va a manchar la ropa, es la más linda que tengo, es la única que no me puedo sacar. Y es mía, no es de él... Que el Sol se quede ahí, por qué quiere mandarme? Por qué quiere mi piel?
Uno no quita los rayos X de la mesa; el otro, mira hcaia todos lados, no deja las neuronas quietas.
La talba cuadrupeda que sostiene el alimento de tantos desaparecidos, esa tarde, comienza a caminar hasta meterse debajo de sus párpados. Perpadea y no: La mesa sigue ahí. Quieta, pero... eso sigue ahí. Sobre ella. Y lo va ver. Me va a ver, si me quedo acá me va a ver, me tengo que ir. Si, ahí no me va a atrapar, es muy grade ese espacio para verme solo a mi.
Mientras tanto, la pobre estatua atrapada en sus congelados movimientos, planea el plan de escape. El inmovil muchachito amaga... Si salto rápido no me va a tocar, está tan cerca...casi que me toca, me apuro y me salvo.
No me va a perseguir hasta ahí, reflexiona.
En un fugaz momento de lucidez mental, sus cabezas cambian cruzada y radicalmente de dirección. Toda la quietud, la frenética estática que enfrascaba su cuerpo, se convierte en energía a la velocidad de la luz.
Las conecciones mal terminadas entre sus músculos y su cerebro se reparan. Logra embarcar cada electrón en una misma empresa: Se agazapa un poco, y con un impulso casi irreal se eleva en el aire para aterrizar sobre...
El primero, destroza la puerta y termina estampado contra la enredadera, empapado en luz, envuelto en tranquilidad. El segundo hace volar cada silla con su salto, y aterriza sobre la mesa, desbordando éxitos.
sábado, 7 de agosto de 2010
Muy poco felices se cruzan en la casa de vez en cuando.
La ignorancia, la prepotencia, la inmadurez. El ego, el afecto, la presuntuosidad, el paso más adelante de, la verdad, la distancia, la sensatez y la madures. La tristeza, el asombro, la ira, la vergüenza, la indiferencia camuflada y el mentiroso desinterés.
Todas estas emociones juntas caminando en dos personas pequeñas y confundidas. El afecto queda abatido por la indiferencia. La prepotencia y la ignorancia se juntan y escupen a la verdad, la tristeza y el asombro conviven en ambos lados de la linea y se miran uno al otro. La madurez queda escondida, pues la inmadurez toma el rol de hermana mayor. Y lamentablemente la Ira toma el control.
Dos personas pequeñas que se aman pelean, discuten se insultan. Una no logra hacer la paz, la otra destruye cada intento. La primera comienza a enfurecer, la segunda alardea de su estupidez.
La menos pequeña (que quizás es la más pequeña), busca, anhela, pide el momento justo. Para qué?
Para convertir a cara de la persona más pequeña en una pintura al oleo... Para hacer de su cabeza una calesita de feria...
Cuando pasará el conflicto? Cuando el maldito ego se marche, y quede el cariño.
La ignorancia, la prepotencia, la inmadurez. El ego, el afecto, la presuntuosidad, el paso más adelante de, la verdad, la distancia, la sensatez y la madures. La tristeza, el asombro, la ira, la vergüenza, la indiferencia camuflada y el mentiroso desinterés.
Todas estas emociones juntas caminando en dos personas pequeñas y confundidas. El afecto queda abatido por la indiferencia. La prepotencia y la ignorancia se juntan y escupen a la verdad, la tristeza y el asombro conviven en ambos lados de la linea y se miran uno al otro. La madurez queda escondida, pues la inmadurez toma el rol de hermana mayor. Y lamentablemente la Ira toma el control.
Dos personas pequeñas que se aman pelean, discuten se insultan. Una no logra hacer la paz, la otra destruye cada intento. La primera comienza a enfurecer, la segunda alardea de su estupidez.
La menos pequeña (que quizás es la más pequeña), busca, anhela, pide el momento justo. Para qué?
Para convertir a cara de la persona más pequeña en una pintura al oleo... Para hacer de su cabeza una calesita de feria...
Cuando pasará el conflicto? Cuando el maldito ego se marche, y quede el cariño.
Te preguntas cómo sé?
Ésa la cuestión. No lo sé.
Pero, quién puede saberlo?
Hasta dónde llega la satisfacción de estar bien? Dónde deja de estar bien? Cuál es el punto justo en el cual se miran cara a cara la gula emocional y la razón? Cómo discriminar entre la verdad y la necesita ficción?
No se sigue adelante sobre el pesar de los demás.. Hasta dónde se sigue con el pesar de uno?
No saltas de un edificio si no te querés estrellar contra el suelo. Te tiras de un edifico si querés sentir la adrenalina del vacío en tus huesos.
No te sostenes del hombro de un sentimiento ficticio. Cómo saber si es ficticio? No sabés. Vas tanteando en el aire hasta que algo te encuentra, hasta que algo encontrás. Lo tomás? Lo dejás? Lo necesitás? Cómo sabés?
No sabés, tenés la mera imprsión, te sentís víctima, sos victima de vos.
Llegas a un punto. Un punto agudo doloroso en el que no encontrás equilibrio. Estás tan adentro que no podés salir, estás tan adentro que te ahogas. Estás tan adentro que te empieza a gustar...
Ésa la cuestión. No lo sé.
Pero, quién puede saberlo?
Hasta dónde llega la satisfacción de estar bien? Dónde deja de estar bien? Cuál es el punto justo en el cual se miran cara a cara la gula emocional y la razón? Cómo discriminar entre la verdad y la necesita ficción?
No se sigue adelante sobre el pesar de los demás.. Hasta dónde se sigue con el pesar de uno?
No saltas de un edificio si no te querés estrellar contra el suelo. Te tiras de un edifico si querés sentir la adrenalina del vacío en tus huesos.
No te sostenes del hombro de un sentimiento ficticio. Cómo saber si es ficticio? No sabés. Vas tanteando en el aire hasta que algo te encuentra, hasta que algo encontrás. Lo tomás? Lo dejás? Lo necesitás? Cómo sabés?
No sabés, tenés la mera imprsión, te sentís víctima, sos victima de vos.
Llegas a un punto. Un punto agudo doloroso en el que no encontrás equilibrio. Estás tan adentro que no podés salir, estás tan adentro que te ahogas. Estás tan adentro que te empieza a gustar...
lunes, 2 de agosto de 2010
Mejor soñar..
Mejor soñar que en algún momento la tristeza va a pasar.
Mejor soñar que la melancolía desaparecerá, que las últimas lágrimas caerán, y dejaran a su paso tranquilidad emocional.
Mejor soñar que se puede estar bien.
Mejor soñar con el elexir de la vida, con las cosas pequeñas que traen felicidad. Con la sonrisa del ser amado, con la paz.
Es todo cuestión de crecer. Entender, aprender. Madurar. LLegar más lejos, desplegar las alas..
LLegar a otros puertos.
Mejor soñar que en algún momento la tristeza va a pasar.
Mejor soñar que la melancolía desaparecerá, que las últimas lágrimas caerán, y dejaran a su paso tranquilidad emocional.
Mejor soñar que se puede estar bien.
Mejor soñar con el elexir de la vida, con las cosas pequeñas que traen felicidad. Con la sonrisa del ser amado, con la paz.
Es todo cuestión de crecer. Entender, aprender. Madurar. LLegar más lejos, desplegar las alas..
LLegar a otros puertos.
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