jueves, 2 de septiembre de 2010

Ocurrió una mañana hermosa. El sol brillaba cálido y una pocas nubes inocentes adornaban el cielo. A su lado estaba ella. Era hermosa, más hermosa que las estrellas en una noche de helado invierno, más hermosa que la calma, mas hermosa que los colores de la aurora...
Había sido una noche memorable. Comida exquisita, velas aromáticas, música de ocasión. Y más tarde, el reencuentro de dos cuerpos con sed de pasión. Se había desarrollado en ese cuarto la fusión de piel y espíritu más bella, más esperada y había sido hermoso.
Pero sobre todo postergado. Primero su viaje urgente al extranjero, catorce meses lejos de su amada habían sido duros. Más dura aún la enfermedad que ella contrajo a causa de la tristeza que le producían los veinte mil kilómetros de distancia con él. Un mes entero de llanto y una pulmonía severa que terminó internandola por dos semanas en el hospital.
Pero todo eso no importaba ya. Estaban juntos, y eran felices.
Él se levantó primero, la contemplo, la amó y se dirigió al baño. Ella despertó unos instantes después. Fue al baño, se lavaron los dientes y él se metió a bañar. Ella lo persiguió hasta la ducha, hicieron el amor dulcemente en la bañera y prosiguieron felices la mañana.
El desayuno se desarrollo normalmente, galletas de cartón y un té para ella, leche con chocolate y galletitas dulces para él.
Luego de desayunar, cada cual a su trabajo. Él a la oficina, y ella a la facultad. Se despiden con un beso tierno en la puerta del departamento y mientras caminan van pensando en la vida.

Que bueno que ya este en casa. No podría estar más tiempo sin él. Quiero pasar el resto de los días con ese hombre, darle hijos y una vejez hermosa, juntos los dos.


Mientras tanto él repasaba el plan:

No es tan complicado, la paso a buscar a la salida de la facultad.. vamos al café de la plaza. Le digo: "Estoy decidido a pasar mi vida con vos. Por favor: Casate conmigo" (para algo lo practique mil veces en el baño).
El anillo, cuando vea el anillo no me va a poder decir que no, por más que esté con otro, le gusten las mujeres o se quiera hacer monja de repente.

No había manera de que algo saliese mal. Pasaron todo ese día esperando las cinco de la tarde. Ella no prestó atención en ninguna clase. Él otorgó créditos a todo changarín desesperado que se cruzó por su oficina.
Ella llevó su bolso de cosméticos y a las cuatro y media se amotinó en el baño de damas, quería producirse para él, pues, había decidido pasarlo a buscar por la oficina e invitarlo a compartir su vida por tiempo indefinido.
Él quiso salir antes y esperarla en la esquina. Pasó por el almacén de flores y compró un hermoso ramo de orquídeas púrpuras.
Después de maquillarse (o intentarlo, no sabía hacerlo) salió del baño orgullosa del rosado pálido en sus párpados, y se dirigió feliz hacia la puerta principal. Salió y lo vio muy lindo, paradito en la esquina de la calle de enfrente, con un ramo gigante de flores.
La esperó en la esquina, paciente. Y cuando por fin salió, le pareció más hermosa de lo que estaba acostumbrado, sonrió ampliamente y la invitó con la mirada.
Ella salió corriendo. Pero cruzar la calle en diagonal es algo que nos enseñan desde pequeños. Y es quizás, una de las cosas más útiles que nos enseñan.
Posiblemente por la euforia, por la emoción, por la espera, por el amor, por las ganas... por que el destino así lo quiso, no se acordó de mirar al cruzar.
Entonces todo se desequilibró... No más historias. Ni anillos. Solo el amor, hasta que él pueda superarlo.


miércoles, 1 de septiembre de 2010

El lugar estaba en silencio, incómodamente iluminado, pero claro, se necesitaba luz. El único ser sobre la tierra que podía disfrutar estando ahí, ahí estaba. Era un lugar blanco, completamente blanco. Habia estates llenos de libros absolutamente limpios, todo relucia. Atornillados a las pardes de los costados, habia escritorios llenos de herramientas, pinceles y pinturas de extraños colores y texturas, pero todo se encontraba en orden. Las mesas de hierro pulido, perfectamente acomodadas a la misma distancia una de la otra, tenían sábanas blancas tapando lo que sostenían arriba. Se abre la puerta principal e ingresa Adso. Un sujeto alto, espigado, con el pelo negro como la noche y ojos azules cual lápiz lázuli.
Su larga capa negra parecía bailar al compás de sus pasos, y sus pasos parecían un baile, se movía con gracia y sofisticación.
-Buenas noches Gregorio -Saludó Adso con voz grave, al pequeño espécimen que se encontraba en la habitación.
-Señor Adso, lo estaba esperando -Prosiguió Gregorio, Gregorio era un ser algo extraño. Podía verse en sus rasgos, rastros de un hombre bello en su juventud, pero profanado por los años y los malos hábitos. Era de estatura media, algo encorvado y en su cara un gesto turbio y algo morboso.
Adso se acercó a la mesa y se quitó la capucha de la cabeza. A unos pasos de él se encontraba Gregorio vestido con un guardapolvo blanco.
-Vengo a corroborar lo que dice la gente, es verdad que está aquí?
-Efectivamente Adso, aquí lo tienes. Lo encontré cerca del matadero. Casi intacto por suerte, solo tuve que retocar algunas partes de su rostro, y alguna rotura en su pierna derecha. -Explicó Gregorio mientras observaba el cuerpo que yacía frío y quieto sobre la mesa. Se podía sentir su devoción en cada palabra. Disfrutaba al estar entre ellos, y más aún al restaurarlos.
-La verdad que no comprendo como te puede gustar este trabajo, Gregorio. -Adso miraba un poco incrédulo a Gregorio. -Es desagradable. Comprendería si lo hicieses por necesidad, pero tu familia es una de las más adineradas de la ciudad, no tienes por qué estar metido en este tugurio bien reformado.
-No solo es un tugurio bien reformado, mi querido Adso, es un santuario de paz. Ningún ser que entre a este cuarto juzga ni es juzgado. Nadie mira de menos a nadie, todos estamos bien.
Además, alguien tiene que hacer este trabajo, y quién mejor capacitado que yo? Yo disfruto su compañía. No ves acaso la belleza que guardan? El pálido de la piel, la rigidez, el bien estar en los ojos dormidos..

viernes, 27 de agosto de 2010

Intenta, practicamente cada instante, dejarlo ir. Sacarlo? simular su inexistencia. Pretender que su estadío nunca ocurrió. Desengañarse y comprender la indiferencia, hacerse fuerte sobre la marcha y crecer.
Se habla de de borrar huellas, suprimir palabras, desalojar recuerdos, reprimir gestos. Desasrmar costumbres, desarticular pensamientos. Desafinar vicios desenmarañar acuerdos. Evitar miradas, lugares y sentimientos.
Recontruye una personalidad, tira abajo una errada? Una obsoleta, una que ya no cuadra.
Se trata de encontrar un eqilibrio, entre la pena y la ira... La pena no permite ser. Se filtra en cada silencio, en cada espacio en blanco, en cada sentimiento. Crea, por si misma, puentes con cada pensamieno, y se ascia sin permiso con todo movimiento. Se hace presente en el estómago, en los ojos y en el pecho. Presiona oprime, sofoca.. Si pena no es, no está, solo pena.
La ira no le permite pensar, ni razonar, tampoco ver con claridad. Por lo que logra abstenerse de pensar. No se acuerda, si no recuerda no piensa, no mastica y no pena.
Pero, cuál es el centro? Dónde se encuentra el equilbrio verdadero?
No vale la pena pensar si no se llega a nada, no tiene que ser necesariamente bueno. No tiene sentido seguir dando vueltos en eso. Quiere un fin. Le pone un fin al duelo.
Lo que no significa que la Ira sea algo bueno, se alimenta maquinando feos sentimientos. Algo en algún momento fue bueno, hoy ni el recuerdo.







En ese lugar que mira, en esa frase que reprime,
En ese gesto que deshecha, en el sentimiento que elimina.
Está en cada espacio lleno de vacío, que quiere vaciar
por completo, para no sentirlo en lo más mínimo.







Ocultarse no detiene el tiempo, los papeles se juntan. Te revienta el cerebro!

domingo, 22 de agosto de 2010

Figuras retóricas

Se encontraban hechos un ovillo de carne sobre el suelo de la cocina, enredaban sus rodillas con sus brezos y temblaban como una hoja.
Uno miraba fijo hacia la mesa, la mesa estaba a unos dos pasos de él, sí, estaba en la mesa. En la mesa, esa mesa tan próxima a él, tan cerca. Si salta de la mesa lo va a atrapar. Que se quede en al mesa... Si me muevo más me va a ver. Que se quede ahí. Mejor que se quede en la mesa. Si. No... es la mesa en la que como. Es MI mesa, qué está haciendo ahí? Piensa que no lo veo? Yo lo veo. Está en la mesa. Sus ojos parecían querer salirseles de las cuencas, parecían querer salir y que rodar por la mesa.
A su lado, él estaba conteniendo espasmos. Su cerebro enviaba señales a sus músculos, los sentía; podía reconocer cada impulso eléctrico, pero se quedaban ahí, como un cable pelado despilfarrando electrones por acá y por allá. Se encontraba paralizadamente inquieto.
¿Dónde quiere irse? A cualquier lugar, menos al patio. ¿Qué hace él en el patio? Hay Sol, es amarillo, me tiñe todo. Ese color empalagoso... No, no puedo ir afuera. El sol lo quema, la piel se quema con el sol. Habría que cerrar esa ventana, o la cortina. Las gotas del gigante salpican el farol y se reflaja en la masada de granito. El reflejo es amarillo, como el Sol. Por qué? Por qué tiene que hay Sol? No me va a tocar. Voy a encontrar el lugar justo, en donde el no llega. No me va a tocar, no me va a manchar la ropa, es la más linda que tengo, es la única que no me puedo sacar. Y es mía, no es de él... Que el Sol se quede ahí, por qué quiere mandarme? Por qué quiere mi piel?
Uno no quita los rayos X de la mesa; el otro, mira hcaia todos lados, no deja las neuronas quietas.
La talba cuadrupeda que sostiene el alimento de tantos desaparecidos, esa tarde, comienza a caminar hasta meterse debajo de sus párpados. Perpadea y no: La mesa sigue ahí. Quieta, pero... eso sigue ahí. Sobre ella. Y lo va ver. Me va a ver, si me quedo acá me va a ver, me tengo que ir. Si, ahí no me va a atrapar, es muy grade ese espacio para verme solo a mi.
Mientras tanto, la pobre estatua atrapada en sus congelados movimientos, planea el plan de escape. El inmovil muchachito amaga... Si salto rápido no me va a tocar, está tan cerca...casi que me toca, me apuro y me salvo.
No me va a perseguir hasta ahí, reflexiona.
En un fugaz momento de lucidez mental, sus cabezas cambian cruzada y radicalmente de dirección. Toda la quietud, la frenética estática que enfrascaba su cuerpo, se convierte en energía a la velocidad de la luz.
Las conecciones mal terminadas entre sus músculos y su cerebro se reparan. Logra embarcar cada electrón en una misma empresa: Se agazapa un poco, y con un impulso casi irreal se eleva en el aire para aterrizar sobre...
El primero, destroza la puerta y termina estampado contra la enredadera, empapado en luz, envuelto en tranquilidad. El segundo hace volar cada silla con su salto, y aterriza sobre la mesa, desbordando éxitos.

sábado, 7 de agosto de 2010

Muy poco felices se cruzan en la casa de vez en cuando.
La ignorancia, la prepotencia, la inmadurez. El ego, el afecto, la presuntuosidad, el paso más adelante de, la verdad, la distancia, la sensatez y la madures. La tristeza, el asombro, la ira, la vergüenza, la indiferencia camuflada y el mentiroso desinterés.
Todas estas emociones juntas caminando en dos personas pequeñas y confundidas. El afecto queda abatido por la indiferencia. La prepotencia y la ignorancia se juntan y escupen a la verdad, la tristeza y el asombro conviven en ambos lados de la linea y se miran uno al otro. La madurez queda escondida, pues la inmadurez toma el rol de hermana mayor. Y lamentablemente la Ira toma el control.
Dos personas pequeñas que se aman pelean, discuten se insultan. Una no logra hacer la paz, la otra destruye cada intento. La primera comienza a enfurecer, la segunda alardea de su estupidez.
La menos pequeña (que quizás es la más pequeña), busca, anhela, pide el momento justo. Para qué?
Para convertir a cara de la persona más pequeña en una pintura al oleo... Para hacer de su cabeza una calesita de feria...
Cuando pasará el conflicto? Cuando el maldito ego se marche, y quede el cariño.
Te preguntas cómo sé?
Ésa la cuestión. No lo sé.
Pero, quién puede saberlo?
Hasta dónde llega la satisfacción de estar bien? Dónde deja de estar bien? Cuál es el punto justo en el cual se miran cara a cara la gula emocional y la razón? Cómo discriminar entre la verdad y la necesita ficción?

No se sigue adelante sobre el pesar de los demás.. Hasta dónde se sigue con el pesar de uno?
No saltas de un edificio si no te querés estrellar contra el suelo. Te tiras de un edifico si querés sentir la adrenalina del vacío en tus huesos.

No te sostenes del hombro de un sentimiento ficticio. Cómo saber si es ficticio? No sabés. Vas tanteando en el aire hasta que algo te encuentra, hasta que algo encontrás. Lo tomás? Lo dejás? Lo necesitás? Cómo sabés?

No sabés, tenés la mera imprsión, te sentís víctima, sos victima de vos.

Llegas a un punto. Un punto agudo doloroso en el que no encontrás equilibrio. Estás tan adentro que no podés salir, estás tan adentro que te ahogas. Estás tan adentro que te empieza a gustar...

lunes, 2 de agosto de 2010

Mejor soñar..
Mejor soñar que en algún momento la tristeza va a pasar.
Mejor soñar que la melancolía desaparecerá, que las últimas lágrimas caerán, y dejaran a su paso tranquilidad emocional.
Mejor soñar que se puede estar bien.

Mejor soñar con el elexir de la vida, con las cosas pequeñas que traen felicidad. Con la sonrisa del ser amado, con la paz.

Es todo cuestión de crecer. Entender, aprender. Madurar. LLegar más lejos, desplegar las alas..
LLegar a otros puertos.
Cuando comenzamos a nacer la mente empieza a comprander
que vos sos vos y tenés vida.
Que poca cosa es la realidad,
mejor seguir, mejor soñar, que lo que vale no es el día.

viernes, 30 de julio de 2010

7 Pecados capitales

Lujuria
Gula
Avaricia
Pereza
Vanidad
Ira
Soberbia

Próximamente, representaciones gráficas... ;D

jueves, 29 de julio de 2010

Entre Matemática e Historia..

¿Precisa, implora? Exige, paz... no más voces. Si todo el mundo estuviese callado sería mejor. Habría paz, habría tranquilidad.
No se tolera más discordia, ni disonancia, no mas ondas en desequilibrio ni des encontradas. Pureza.. Calma visual, descanso auditivo..
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El señor de la Discordia
Seduce. Nada, nada puro tiene de por medio, lo que más se distinguen son sus ojos, y su boca.
Repta por la tierra dejando un rastro de sensaciones: envidia, histeria, complicidad, incomodidad...
Despilfarra sexualidad, se vuelve vulgar, seductoramente vulgar? No, da vuelta la seducción, solo la alcanza en las sombras, a escondidas. Da lástima, risa, encarna el dolor, se ve su vació, su rabia y su pena.

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Es el ego, el ego que titiritea.. el ego que te sale de los poros. Envidia y lujuria. El ego que te habla, que te toma y el pecho y enciende tus ojos.
Dejar a un lado el ego..
Él sufre, te estrangula, te hambrea y te mata de sed, te provoca espasmos y te tienta... Pero no sos vos, es él, o son ustedes? o somos nosotros?
Lo acompañas? Te pudrís.. te engaña con la sensacion de momentáneo placer. Es un instante. pero no para, él no para. Superas al ego.. No lo escuchas.
Entendes sus espasmos, su sed, sus ganas de comer. Lo escupis. Y ahí, ahí está el placer.




Abre la puerta, queire necesita encontrar eso. Necesita encontrar algo que llene.
Tiembla, se exita, se conmociona... lo toca, lo besa, lo siente, lo escucha anhela y lo quiere.
Pero no funciona, carcome. Esta sensación roza, raspa muerde. Su cuerpo se ralea, se desgasta, desfallece...sonrie y muere.

martes, 27 de julio de 2010

Al amor.

En tonces, dijo Armitra: "Háblanos del amor".

Y él alzó la cabexa, paseó su meirada por el pueblo; un silencio cayó sobre ellos, y con voz fuerte él dijo:

Cuando el amor is haga señas, seguidlo; aunque sus caminos son duros y escarpados; y cuando os envuelva en sus alas, doblegáos ante él, aunque la espada escondida entre sus pluna pueda herriros; y cuado os hable, creed en él, aunque su voz puede despedazar vuestro sueños cono el viento del norte convierte al jardín en hojarasca.

Porque así es como el amor os ciñe una corona, adí también os clavará en la cruz. Así como es para vuestra maduración, así tambipen lo será para vuestra poda.

Así como asciende a vuestra cima y acaricia vuestras más tiernas ramas que tiemblan al sol, así descenderá a vuestras raíces y las sacudirá en su apogeo a la tierra.

Como a gavilas de maíz os junta en torno suyo:

Os dsgrana hasta dejaros desnudos.
Os tamiza hasta libraros de vusetros hollejos.
Os muele hasta una impecable blancura.
Os restriega hasta convertiros en una masa blanda y pledadiza;luego os destina a su fuego sagrado, a fin de que podáis convertiros en el pan sagrado festín de Dios.
Todas estas cosas os hará el amor a fin de que podáis conocer los secretos de vuestro corazón, y en ese conocimiento llegáis a ser un fragmento del corazón de la Vida.


Pero, si en nuestro temor, solamente buscáis la paz del amor y le placer del amor, entonces es mejor para vosotros que cubráis vuestra desnudez y salgáis de las trillas del amor, hacia el mundo atemporal, donde reirés, pero no toda la risa, y lloraréis, pero no todas vuestras lágrimas.

El amor nada da sino a sí mismo, y nada toma sino de sí mismo.
El amor no posee ni quiere ser poseído.
Porque al amor le basta el amor.


Cuando améis, no debés decir: "Dios está en mi corazón", sino más bien: "Yo estoy en el corazón de Dios".
Y no creáis que podéir dirigir el curso del amor; porque el amor, si os encuetra dignos, dirige vuestro curso.

El amor no tiene otro deseo que realizarse a sí mismo.
Pero si vosotros amáis, y no podéis menos que sentir deseos, dejad que tales deseos sean éstos:
Fundirse y ser como un arroyo que corre y canta su melodía a la noche.
Conocer el dolor de la excesiva ternura.
Ser herido por vuestra propia comprensión del amor; y sangrar gozosa y alegremente.
Despertar al alba con un corazón alado y dar gracias por otro día para amar.
Descansar a la hora del mediodía y meditar sobre el éxtasis del amor.

Retornar a vuestro hogar a laa hora del atardecer con gratitud; y luego, dormir con una plegaria por el ser amado en vuestro corazón y una canción de alabanza sobre vuestos labios.

El Día que se Calló..

¿Y yo? Acá, sigo esperando, como estúpida. ¿Tiene sentido que siga con esto? No lo sé. Pero sigo acá, esperandote, esperando ese mensaje de mierda, esperando una señal de vida de tu parte, esperando a ver si algo de todo lo que pensé había hecho por vos haga efecto, tenga valor, mueva algo en tu corazón, si es que tenés corazón y no una piedra que te late dentro del pecho. ¿En serio pensás que así vas a solucionar algo? ¿Pensás que lo que sentís, ese vacío adentro tuyo se soluciona corriendo, escapándote de las cosas? Te tengo una notica: No es así. Y me causa gracia, pena lo que te pasa. Sí, claro que yo también me tengo lástima, mucha lástima, pero por lo menos tengo (o creo que la tengo) la convicción de ir y terminar con esto. – Escribió en un cuaderno de tapa roja donde normalmente hacía resúmenes para el colegio, estaba sentada en la mesa de su dormitorio, con una pierna cruzada debajo de la cola para hacerse un poco más alta y así escribir más cómoda-
¿A si? ¿Pensás que podés terminar con toda esta patraña? No te equivoques nena. No tenés ese poder, no lo tenés porque sos tan débil… tan endeble, hasta ese depresivo de mala calidad te puede, y lo sabes, lo sabes y te duele, y te quita el sueño, y te saca el hambre y te regala ojeras y mal estar. ¿Con quién te estás desquitando? ¿Con él? Él es otro pobre imbécil como vos. El problema, y lo sabes desde el principio, sos vos! Vos y tus ganas de jugar a doble vida, vos y esa fantasía estúpida. Date cuenta que no tenés el poder de cambiar a nadie, porque nadie cambia por otra persona, cambia por amor, y vos te engañaste pensado que lo ambas. ¿Qué doloroso que fue cuando te diste cuenta de que no era así no? Cuándo te diste cuenta de que casi no le importaba todo lo que pasaste por él, todo lo que dejaste por él… “Me haces sentir hermosa”, “Me haces olvidar de las cosas que me pasan afuera de estas paredes”, “Tu ojos son como rubíes…” “Me quiero fundir con vos para siempre” “No quiero alejarme nunca de vos” No te puedo explicar lo graciosa, lo patética que te veías perdida mirándolo, llenándote de él… de acá todo se ve tan clarito. –Dijo él/ella mirándola desde el vidrio que estaba frente a ella. Disfrutaba cada palabra, y aun más disfrutaba ver la metamorfosis que sufría su expresión al decirlo-
¿Cómo podés saber que es patético sin sentirte tocado/a? ¿Qué sabes vos lo que es querer, lo que es sentir, lo que es hacer algo por alguien más independientemente de lo que pase después? No tenés idea de lo que pasa en realidad, porque no sos nada. ¡No sos nadie! Si tengo el poder de terminar, porque yo lo empecé, yo le di vida, yo lo inicié y le di de comer, yo lo alimenté desde el principio. Yo sé cómo es él, se como pararlo y ponerle un punto. Yo me banqué sus altibajos y sus planteos de niño. ¿Quién más si no yo para hacerlo pasar lo que estoy pasando? Nadie. Nadie para hacerlo sentir mejor, ni para darle amor. –Lo/la interrogó ella con los ojos vidriosos, intentaba sentir convicción en su interior, pero se hacía cada vez más complicado debido a la cara de egocéntrico/a y altanero que le ponía él/ella del otro lado del vidrio. Su relación iba en declive desde hacia ya varios meses. No era lo mismo que cuando ella lo/la llamó por primera vez cuando era una nena. EN ese entonces él/ella era mucho más comprensivo y amable-
Si, tenés toda la razón, vos le diste vida a esta bazofia, vos empezaste este suplicio, y le diste vida a lo que ahora te está matando de a poquito. No sos así de fuerte ¿Sabes? Tenés esa maldita necesidad humana de buscar afecto ¿Y qué encontras? Desilusión. Porque decime: que obtuviste por bancarte los berrinches del niño? Nada. Todo la dulzura de mentira que te comiste, las ilusiones y la fe, dónde quedaron? En la nada, no podés hacerle sentir lo que estás sintiendo por que no le importas, no lo podes hacer sentir mejor porque no está mal y no le podes dar amor porque no te lo pidió… - Sentenció apoyando las manos sobre la mesa, su gesto era cada vez más desquiciado, pero sin embargo no daba miedo. Lo que daba miedo era el hecho de que disfrutase tanto con su dolor-
Me tenés harta, no te soporto más, quiero que te vayas y que no vuelvas más. Ni siquiera estaba hablando con vos desde un primer momento. No haces más que lastimarme. ¿Qué pretendes de mí? –Ella hacía un esfuerzo desesperado por contener las lágrimas, pero era más fuertes, y la superaban en número, la última pregunta que le hizo parecía más bien una plegaria, un ruego de piedad que parte de una discusión como lo era-
No me hagas responsable de tus debilidades, yo no tengo nada que ver, soy el/la único/a que te hace ver las cosas como son, ninguna de tus amistades pueden, porque son igual de siegas que vos! No sirven para nada. No pretendo nada de vos, sé que no me podés dar nada. Nada más lastima. –Sus palabras albergaban asco, emitía cada sonido con desdén-
Entonces andate, dejame sola de una vez por todas, ¡no te quiero más cerca de mí! Andate… Ya no te necesito más! Nunca te necesite. –Era doloroso verla con la cara empapada en sal, todo su cuerpo pedía ayuda agritos, y el/la único que en un momento de su vida había podido ayudarla, ahora era quien la condenaba-
¿Que te deje? No… yo no te voy a dejar nunca, porque quieras o no soy parte de vos, de mi no te separas, además, ¿Qué harías vos sin mi? ¡Nada! Porque no sos nada sin mí, no podrías hacer nada sin mí, y te consta, te pesa, pero no me podés dejar. Soy más fuerte que ese inútil, lo que sentís por mi es mucho más profundo que lo que te pasa con él. –Él/ella, en cambio reía, reía al decirle aquellas dolorosas verdades, era evidente que se había transformado en un pasa tiempo hacerle miserables los días-
Ni él ni yo somos problemas tuyos ya, no te necesito, te quiero fuera de mi vida, de mí, de mi cuerpo y de mi cabeza. ¡¡¡No te soporto más!!! – Le gritó llevándose las manos a la cabeza-
Yo no me voy a ningún lado. – Dijo riéndose de ella histéricamente-
Si no te querés ir, entonces te voy a echar. –Cuando pronunció esas últimas palabras la expresión en su cara se iluminó-
No vas a hacer eso, no me des risa tonta. –Refutó en un intento de guardar la compostura, pero no le salió, el miedo comenzaba a salr de sus poros. Ella no lo escuchó, caminó hasta la pieza de los padres, y metió la meno dentro del placar donde se encontraba la pistola 9mm que su papá tenía guardada, lo/la miró en el espejo sonriente, estaba feliz de poder hacerlo de una vez. Llevo el caño debajo de tu mandíbula, y lo hizo callar para siempre.

Por aquí

...La felicidad, los pétalos, los colores descubiertos, las ganas, la suavidad al desnudo.
El asombro, una forma de belleza, lo patético del ser, lo más profundo del mismo. Lo que se busca, lo perdido en el fondo de aquel lugar, la desesperación, las faltas y lo imperfecto en todo su esplendor.
Un mezcla de sabores, un sabor amargo uno dulce y uno que no existe todavía. Lo que gusta, el aroma, lo añorado.
Las lágrimas de alegría, el grito desgarrador, lo verde violeta y azul... Lo que pincha, lo que te molesta, lo que amamos, lo que yo amo.
Lo que no importa, lo que nos salva, lo que nos gusta oír, lo que no se nos van a decir.
Lo vivo, la vivacidad... lo pleno.
La angustia, los labios, lo inhibido que se refugia, el refugio que se escapa. Los dedos, el sonido de lo bueno, lo que te escupen los tímpanos, lo que hace llorar los ojos.
Lo que es, lo que no y lo que puede ser.
El tiempo, los sueños, los dolores dormidos. El pasto húmedo, la frescura, el vuelo, mis manos, la sonrisa, las sonrisas.
La hermosura de la carcajada, el calor de la amistad...
La sensualidad, el frío gélido da la verdad absoluta. Lo reconfortante de tenerla entre los dedos.
La sexualidad bien habida, el roce, la fricción, el calor en si mismo...
El desahogo, la paz, la tranquilidad según el alma...
Yo...

Todos, todos juntos se juntan se ensamblan, juegan y se miran. Se tocan re reconocen. Se gustan, se repudian, se juntan, hacen el amor y nunca más se vuelven a mirar.
Te abren la venta, la puerta, el techo el piso todo está abierto:

TE INVITAMOS A PASAR