sábado, 7 de agosto de 2010

Te preguntas cómo sé?
Ésa la cuestión. No lo sé.
Pero, quién puede saberlo?
Hasta dónde llega la satisfacción de estar bien? Dónde deja de estar bien? Cuál es el punto justo en el cual se miran cara a cara la gula emocional y la razón? Cómo discriminar entre la verdad y la necesita ficción?

No se sigue adelante sobre el pesar de los demás.. Hasta dónde se sigue con el pesar de uno?
No saltas de un edificio si no te querés estrellar contra el suelo. Te tiras de un edifico si querés sentir la adrenalina del vacío en tus huesos.

No te sostenes del hombro de un sentimiento ficticio. Cómo saber si es ficticio? No sabés. Vas tanteando en el aire hasta que algo te encuentra, hasta que algo encontrás. Lo tomás? Lo dejás? Lo necesitás? Cómo sabés?

No sabés, tenés la mera imprsión, te sentís víctima, sos victima de vos.

Llegas a un punto. Un punto agudo doloroso en el que no encontrás equilibrio. Estás tan adentro que no podés salir, estás tan adentro que te ahogas. Estás tan adentro que te empieza a gustar...

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