sábado, 7 de agosto de 2010

Muy poco felices se cruzan en la casa de vez en cuando.
La ignorancia, la prepotencia, la inmadurez. El ego, el afecto, la presuntuosidad, el paso más adelante de, la verdad, la distancia, la sensatez y la madures. La tristeza, el asombro, la ira, la vergüenza, la indiferencia camuflada y el mentiroso desinterés.
Todas estas emociones juntas caminando en dos personas pequeñas y confundidas. El afecto queda abatido por la indiferencia. La prepotencia y la ignorancia se juntan y escupen a la verdad, la tristeza y el asombro conviven en ambos lados de la linea y se miran uno al otro. La madurez queda escondida, pues la inmadurez toma el rol de hermana mayor. Y lamentablemente la Ira toma el control.
Dos personas pequeñas que se aman pelean, discuten se insultan. Una no logra hacer la paz, la otra destruye cada intento. La primera comienza a enfurecer, la segunda alardea de su estupidez.
La menos pequeña (que quizás es la más pequeña), busca, anhela, pide el momento justo. Para qué?
Para convertir a cara de la persona más pequeña en una pintura al oleo... Para hacer de su cabeza una calesita de feria...
Cuando pasará el conflicto? Cuando el maldito ego se marche, y quede el cariño.

2 comentarios:

  1. que tus palabras purguen la pena
    sino yo te llevo tarta de manzana y buding inglés
    :) te banco pulpo paul

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  2. El Ego no se va marchar nunca, no es algo que se desintegre, es inherente a nosotros. Lo ideal sería integrarlo. .

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